¿En qué podemos mejorar?

 

¿En qué podemos mejorar?

 

So pena de caer en el atrevimiento por aquello de que, al fin y al cabo, no somos más que unos simples estudiantes de Hapkido, me atreveré a disertar sobre las carencias de este arte marcial coreano. Antes de entrar en materia, habría que precisar que el Hapkido es un arte marcial completísimo. Dicho esto, tendríamos que mejorar en el trabajo de suelo y en la técnica de agarre porque no siempre es fácil neutralizar los golpes de puño, máxime cuando los ejecuta un boxeador. Tampoco es sencillo atrapar el brazo de un practicante de Wing Tsun acostumbrado a salirse de los intentos de luxación. Ni siquiera es muy factible reducir a una persona fuerte y agresiva con las técnicas al uso, porque (salvo que se tenga un nivel técnico muy alto) es probable que nos perdamos en el intento de fijación del agarre; imprescindible este para que progrese la técnica de palanca o manipulación y se culmine con el control del atacante.

 

Habría que desarrollar mucho más las formas para facilitar el contacto con el rival sin correr el riesgo de ser golpeados y, una vez logrado este, y a partir de la percepción táctil y de la intuición, lograríamos trabajar con nuestras herramientas bastante más cómodos. Habrá quien diga que tenemos la posibilidad de bloquear o de golpear nosotros también, pero quizás demos con un especialista (hablamos de gente de Wing Tsun, boxeo, kárate...) y, como en todo no podemos ser los mejores, no sobraría dedicar una parte de nuestro entrenamiento a resolver tácticamente este problema.

 

En concreto, y para no perdernos en semánticas, cómo pasar de una posición segura o de fuera del alcance del agresor a la media y corta distancia, minimizando el riesgo de que nos golpee y, una vez establecido el contacto, intervenir con nuestro repertorio técnico. Cabe la utilización de la pierna, que sí la manejamos a la perfección, para no caer en el juego de quienes nos llevarían a su terreno, pero no siempre, y sobre todo en el campo de la seguridad, se puede entrar a saco y se nos exige más profesionalidad: acabar con manipulación articular y control.

 

En cuanto a los recursos de que disponemos en el suelo, y haberlos haylos en el Hapkido, tampoco estaría de sobra dinamizar lo que tenemos y aprender de otros especialistas como pueden ser los judocas o los practicantes de Brazilian Jiu Jitsu. Nos explicamos: decimos dinamizar en el sentido de dar fluidez a las técnicas, que no se enseñen como compartimentos estancos. Es decir, practicarlas en una pelea sin tener prefijado lo que se va a hacer ni su resultado. Esto obliga a la adaptación al medio hostil, al necesario desarrollo de nuestro abanico técnico aplicando hyoldo sul, manipulación digital o cualquier tipo de luxación siempre que sea también factible en el suelo. En los tiempos actuales, debemos olvidarnos de axiomas y abrir nuestra mente a nuevos planteamientos para hacer del Hapkido, un arte marcial poderoso, eficaz y contundente.

 

 

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